miércoles, 1 de marzo de 2017

Hay que proteger los ambientalistas

El pasado enero, Isidro Baldenegro López, un activista indígena dedicado a la lucha por la preservación de los bosques de pino y roble de la Sierra Madre de México, fue asesinado, cómo el artículo del New York Times dice. Además, el asesinato es el segundo de un ganador del Goldman Environmental Prize, un prestigioso premio que reconoce de los defensores del medioambiente, en menos que un año. El pasado mes de marzo hombres armados mataron a Berta Cáceres, quien mobilizó al pueblo lenca de Honduras contra los planes de construcción de una presa. Este segundo asesinato destaca los peligros que enfrentan los ambientalistas en América Latina, donde la minería, el sector energético, los negocios agrícolas y los intereses forestales han generado violentos conflictos con las comunidades locales. Los gobiernos latinoamericanos tienen que proteger los ambientalistas por crear espacios seguros donde la gente pueda protestar contra las empresas que dañan nuestro medioambiente y organizar movimientos que estén libres de persecución.
Suplico que los gobiernos mexicanos protejan activistas ambientalistas por crear espacios seguros donde ellos puedan protestar contra la tala, las petroleras y cualquier industria que dañe el medioombiente. Más allá, estos activistas están desempeñando un papel muy subestimado pero también importante: cuidarse por los intereses del medioambiente. Muchas ambientalistas en Latinoamerica trabajan para proteger los especies en peligro, pero se encuentran cómo un especies en peligro. Casi tres cuartas partes de las muertes de activistas ambientales en todo el mundo sucedieron en Centroamérica y América del Sur, según un informe de la organización Global Witness, que analizó 116 asesinatos en 2014.
“El asesinato de Isidro Baldenegro López es una trágica ilustración de los peligros que enfrentan quienes dedican su vida a defender los derechos humanos en América Latina, una de las regiones más peligrosas para los activistas”, dijo Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía Internacional para el continente americano.
Las compañias en la industria de la tala y el petrolero están dañando el medioambiente con la contaminación y los desechos, pero tambén están dañando los derechos humanos.
Debido a los conflictos violentos que llevaron estas empresas, Baldenegro tuvo que abandonar su comunidad en la parte sur del estado de Chihuahua, dijo Isela González, la directora de Alianza Sierra Madre, una organización que trabaja junto a los Tarahumara, un etnia indígena, para proteger sus derechos territoriales. Baldenegro fue encarcelado por 15 meses bajo cargos falsos de drogas y armas que finalmente fueron retirados.
Desafortunadamente, muchos de los Tarahumara, incluidos Baldenegro y su familia, tuvieron que irse de sus comunidades tras las amenazas de hombres armados que llegaron a limpiar el bosque para plantar marihuana en las montañas.
Susan R. Gelman, presidenta de la Goldman Environmental Foundation, le dio un llamado a las autoridades mexicanas para que encuentren y juzguen a los asesinos de Baldenegro.
“Desgraciadamente, muchos gobiernos no están creando espacios seguros donde la gente pueda expresar su disidencia y organizar movimientos que estén libres de persecución y ataques violentos”, dijo Gelman.
Los opositores no creen que las activistas ambientalistas merezcan espacios seguros porque sólo se quejan sobre el cambio climático y no están protegiendo la gente de los países. Tal vez no están peleando una guerra, pero están sufriendo. Están específicamente eligiendo como objetivo y matando por luchar contra la tala y la petrolera. Estos ofensas no son campañas y comerciales, son violaciones de derechos humanos, y por eso los activistas tienen que ser protegido por los gobiernos latinoamericanos, deben tener espacios seguros para hacer su trabajo.
Antes, pensaba que los ambientalistas necesitaran espacios seguros porque desempeñan esfuerzos necesarios y heroicos. Ahora, pienso que los ambientalistas necesitan protección del gobierno porque están en peligro. Están en peligro porque trabajan para un mejor medioambiente, y es necesario que el gobierno asegure seguridad a los activistas.
Además, las activistas no sólo están luchando por la gente del hoy, están luchando por la gente de mañana, nuestros hijos, nietos, y sus bisnietos. El cambio climático daña todos los personas, y tenemos que promover la lucha por un mundo mejor y más sano. Esto involucra elogiar los activistas que luchan, protegerles de peligro, y trabajar juntos para mantener un medioambiente más fuerte.


Preguntas: ¿Debe el gobierno intervenir y proteger a los ambientalistas?
Si el gobierno interviene, ¿se debe a la responsabilidad legal, moral o política?

¿Están los activistas ambientalistas haciendo lo correcto en protestar contra estas empresas?